El francio es el metal alcalino más pesado y un elemento altamente radiactivo con un periodo de semidesintegración extremadamente breve. Se presenta solo como constituyente traza en los minerales de uranio naturales, y cada preparación de laboratorio alcanza, como máximo, la escala de unos pocos miles de millones de átomos: demasiado poco para acumular una masa de metal pesable. Su isótopo más estable, el francio-223, tiene un periodo de semidesintegración de solo unos 22 minutos, por lo que no tiene ningún uso industrial ni comercial. Hoy en día sirve exclusivamente como objeto de investigación en física atómica y estructura nuclear, utilizado para medir niveles de energía atómicos y contrastar modelos teóricos.
El francio es químicamente similar al cesio, pero cualquiera de sus compuestos solo puede observarse fugazmente como trazas en el laboratorio; nunca se ha aislado una muestra pesable, y ninguno de ellos tiene aplicación práctica alguna.